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Internet de las cosas

  • Escrito por: Setrag Khoshafian

La tormenta perfecta de la tecnología móvil, redes sociales, nube, analítica y dispositivos conectados (mejor conocidos como “cosas”) está transformando los negocios, los gobiernos y a los consumidores a un ritmo alarmante.

Se harán sentir los impactos sociales para las generaciones venideras y es un hecho que las empresas determinarán su propio destino, bien aprovechando o bien haciendo caso omiso de esta revolución.

Pero se requiere colaboración y orquestación entre seres humanos y esas “cosas” para lograr este tremendo potencial. He aquí el por qué.

Cosas (incluyendo objetos conectados, desde smartphones con capacidades de sensor enriquecidas, hasta robots en los hogares, plantas de manufactura y empresas) se están convirtiendo en una hazaña en la digitalización. Un estudio de 2013 realizado por The Economist encontró que tres cuartas partes de las organizaciones están interesadas en el Internet de las Cosas (loT, por sus siglas en inglés), además de que un asombroso 96% planea incorporar “cosas” en su cartera en los próximos tres años.

Hay enormes oportunidades para mejorar las “cosas” con la proliferación de hogares, automóviles (telemática), ciudades, la atención a la salud y la manufactura IoT.

Éstas son tres formas clave en que las compañías pueden transformar sus operaciones con tecnologías loT:

1. Elevar el enfoque de la tecnología a procesos

La transformación digital real del loT se dará a través de procesos digitales. Cisco (que clasifica al loT como el Internet de Todo), cree que las personas, datos y procesos son componentes esenciales. Un requisito clave para el éxito del loT es la digitalización integral de los procesos. Y ¿qué significa aquí “procesos”? Un proceso tiene a) entradas; b) ejecución de tareas, y c) resultados de negocio tras completarse las tareas.

Tradicionalmente, la automatización de procesos se coordinó alrededor de humanos, socios de negocios o aplicaciones empresariales. Ese paisaje está cambiando con el ascenso de las “cosas” a este terreno.

Vale la pena considerar un proceso digital complejo y dinámico; por ejemplo, la coordinación de la llegada y salida de un avión en un aeropuerto ocupado. El resultado de negocios es la salida a tiempo. Entre los participantes se cuentan personal del aeropuerto (equipaje, reabastecimiento de combustible, servicios de alimentos), así como también “cosas” que se pueden consultar para obtener datos de sensores o pedirles que lleven a cabo tareas. Cosas autónomas o semiautónomas se están convirtiendo en participantes activos en los procesos de negocios.

Por ello, las IT empresariales cada vez más digitales necesitan proveer no sólo la infraestructura tecnológica para las cosas, sino también una plataforma de automatización de procesos de negocios para hacer que esas cosas sean parte de los resultados de dichos negocios.

Las tareas de las cosas pueden ser tan simples como responder con un valor del sensor (por ejemplo, ¿cuál es la temperatura de la cabina?) o tan complejas como la forma de circunnavegar una tormenta de rápido desplazamiento.

2. Manejo de sucesos de crisis y digitalización del cambio

¿Cómo se manifiestan los procesos con las cosas? El ejemplo anterior del aeropuerto ilustra una “ruta feliz” que coordina a los humanos y las cosas. Con todo, uno de los casos de uso más generalizados de las cosas es detectar (a través de sensores del loT) un suceso de crisis y luego activar un proceso digitalizado integral para responder a éste.

Esto sucede cuando hay un accidente vehicular, la explosión de una caldera, una alarma de seguridad o presión arterial elevada. En este caso, la cosa hace la detección de forma autónoma y luego activa, directamente o a través de una capa de intermediación, un proceso deexcepción. Ello incluye normalmente a trabajadores de vigilancia de oficina y de campo, que responden y resuelven el problema.

3. Analítica de datos de las cosas

A menudo, no es tan sólo un suceso individual el que inicia un proceso. Los big data se convertirán eventualmente en “datos de cosas”. A través de los hogares conectados, ciudades conectadas e industrias (como las centrales eléctricas), las cosas generan enormes cantidades de datos.

Se puede aplicar visualización de datos y analítica a los flujos de datos de sensores que luego son manejados a través de procesos automatizados que involucran a seres humanos y cosas. En una ciudad conectada que puede tener cientos de miles de sensores en las infraestructuras de la ciudad, esto se podría aplicar al transporte, la medición del índice de contaminación o las redes eléctricas.

Por ejemplo, en una aplicación de ciudad conectada, múltiples sensores podrían estar monitoreando los niveles de contaminación en el aire o agua. Luego, si se alcanzan los niveles críticos a partir de este análisis de “datos de cosas” durante cierto periodo, se activarían procesos de manejo de excepciones. La diferencia con lo descrito en el punto No. 2 es que, si bien ambos son casos de uso importantes en el manejo de una situación a través de un proceso automatizado digitalizado, aquí se detecta y analiza la excepción desde múltiples fuentes y típicamente en un periodo frente a un suceso único.

Aunque algunos lo desestiman como bombo publicitario, la capacidad de penetración del IoT es incuestionable. Firmas diversas estiman que habrá de 25,000 millones a 1 billón de cosas conectadas para el año 2020. Todas ellas deberán ser coordinadas con personas y aplicaciones dentro de la empresa a través de procesos de negocio. Después de todo, las cosas aisladas tienen poco valor.

Fuente: Informationweek.com.mx

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