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Día del Internet: Avances y pendientes

En este Día de Internet, así como en el 150 aniversario de la Unión Internacional de las Telecomunicaciones y el Día de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información a celebrarse este 17 de mayo, surge un motivo para reconocer el enorme impacto de la conectividad en la sociedad contemporánea. Ya sea por su relevancia como medio de comunicación y acceso ubicuo a la información, como instrumento habilitador de servicios y aplicaciones o como promotor del crecimiento y desarrollo económico, es innegable que internet ha dado pie a una serie de cambios radicales en nuestra dinámica de vida.
El gran espectro de esferas de interacción a través de los que la red ha logrado permear en la sociedad ha llevado a varios países a reconocer que internet es más que un servicio de lujo, sino que resulta un factor necesario para habilitar el cumplimiento de diversos derechos fundamentales de los individuos (ej. derecho a la información, libertad de expresión y de opinión, entre otros).
Es por ello que al igual que países como Finlandia, Grecia, Estonia, Francia, España y Costa Rica han reconocido dentro de su legislación al Internet como un derecho fundamental para todos los ciudadanos, también la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos contempla en su artículo sexto el derecho de acceso a los servicios de telecomunicaciones, incluido internet.
Bajo este contexto se abre un espacio de reflexión para ahondar en cuál ha sido el impacto de internet en la sociedad y cuál es el rumbo que debe seguirse para aprovechar al máximo los beneficios del acceso a la red y alcanzar la tan anhelada conectividad universal.

Beneficios transversales de la conectividad.

Más allá de la importancia de internet como un insumo habilitador de derechos fundamentales de los individuos, éste juega un rol cada vez más importante en el desarrollo de diversos ámbitos tanto políticos y económicos, como sociales. En virtud del incesante avance tecnológico, el constante aumento en los niveles de conectividad y la creciente oferta de dispositivos para conectarse a la red, resulta cada vez más imperante su uso en áreas como la educación, la salud, la política, los negocios y por supuesto, la vida diaria.
En el caso de la educación, el acceso a la red se trata de una herramienta fundamental para el acceso a la información y al conocimiento para los estudiantes, permitiéndoles contar con mayores herramientas que les permita alcanzar altos niveles de productividad en el ámbito laboral.
En el campo de la salud, la conectividad permite mejorar el contacto entre médicos y pacientes, modernizando la interacción entre las distintas partes involucradas, agilizando la realización de trámites y facilitando la compartición de información médica sobre los pacientes.
Por otro lado, en el caso de los negocios, internet permite un manejo eficiente de la información sobre el mercado, eleva la productividad de las empresas, habilita el acceso a nuevos servicios como lo es la nube o el comercio electrónico, e incluso nuevos modos de interacción con los clientes a través de redes sociales o software especializado.

Transversalidad de la conectividad

En el ámbito de la política, internet se ha posicionado como un insumo que permite mejorar los mecanismos de interacción entre votantes y gobernantes, optimizando diversos mecanismos democráticos para promover la transparencia y la participación ciudadana.
Por último, y no menos importante, internet ha modificado radicalmente las dinámicas sociales, alterando el modo en que nos comunicamos e informamos en el día a día. Una conexión a la red nos permite encontrarnos permanentemente al tanto de noticias por medio del acceso ubicuo a la información, acceder a una amplia gama de servicios y aplicaciones, comunicarnos de modo rápido y eficaz, e incluso acceder a nuevos canales de socialización para la creación de redes de interacción.
Estos y muchos otros son los beneficios que internet trae para nosotros hoy en día independientemente del lugar o el momento. Sin embargo, es importante también recordar que existen todavía importantes brechas y rezagos en el acceso a la red, evitando que gran parte de la población pueda experimentar sus beneficios, a la vez que se inhibe el cumplimiento universal del derecho de acceso a la conectividad, y por tanto generando una nueva esfera de desigualdad social.

Brecha de Conectividad: Merma de Beneficios de la Red

Al cierre de 2014, México alcanzó los 120.4 millones de habitantes, de los cuales únicamente 55.3 millones (46% de la población total) se consideran usuarios regulares de internet. Esto implica que el resto de la población padece de un déficit de conectividad equivalente a 65.1 millones de habitantes, es decir, el grueso de la población (54%). En su dimensión por hogares esto equivale a decir que 34% del total nacional cuentan con acceso a la red.

Penetración de Internet por hogares

Fuente: Elaborado por The Competitive Intelligence Unit con base en datos de INEGI.

Esta situación deriva de la limitada penetración de acceso al servicio de internet fijo y móvil, representando un elevado rezago a nivel nacional que genera barreras al desarrollo económico y a la generación de bienestar social.

Al finalizar 2014, se alcanzaron únicamente 17.5 millones de accesos a banda ancha fija en el país, mientras que en el caso de los accesos móviles superan ya esa cifra con 22.8 millones de suscripciones, correspondiente a 18.9% de la población y mostrando elevados coeficientes de crecimiento, en razón de la incesante adopción de dispositivos móviles, así como la creciente preferencia por la conectividad permanente.
Si bien el número de accesos a internet ha mantenido un aumento sostenido a lo largo de los años, se debe tener en cuenta que no se trata de un contexto homogéneo. Es decir, que existen disparidades intrínsecas que imposibilitan el acceso a internet en todos los segmentos de la población y ámbitos espaciales. Diferencias o brechas de conectividad que por un lado significan un atraso en el desarrollo a nivel nacional, pero por el otro, que se constituyen como con un gran potencial de crecimiento.
En primer lugar está aquella relacionada con la dimensión territorial o por entidades federativas, tal que es posible identificar mayores niveles de conectividad en entidades ubicadas al norte y centro de la República, mientras que los estados del sur cuentan con menores facilidades para el acceso a banda ancha. Lo cual nos permite afirmar la existencia de dos o incluso, tres Méxicos en términos de conectividad.
Esta brecha puede llegar a enormes dimensiones, por ejemplo, mientras que en estados como Distrito Federal, Baja California Sur, Sonora y Nuevo León más de 45% de los hogares se encuentran conectados, existen estados como Chiapas y Oaxaca con menos de 15% de los hogares con acceso a la red.

Brecha de conectividad
(Porcentaje de individuos / Hogares con Internet)

Fuente: Elaborado por The Competitive Intelligence Unit con base en datos de INEGI.

En segundo lugar, existe una marcada disparidad en términos conectividad en hogares con base en el nivel socioeconómico y el ámbito espacial (rural o urbano). En este sentido, destacan niveles de acceso a la red superiores en hogares en el decil de ingreso más alto (73% del total) y ubicados en zonas urbanas (30% del total), mientras que sólo 4 de cada 100 hogares en zonas rurales y 2 de cada 100 en el decil de ingreso más bajo pueden acceder a este servicio.
En tercer y último lugar, destaca la existencia de una brecha de conectividad entre empresas en razón de su tamaño, por lo cual únicamente 16% de los negocios más pequeños cuentan con acceso a la red mientras que más de 90% de las empresas grandes ya se han hecho de conectividad. La importancia de esta amplia disparidad radica en que la falta de acceso a internet puede llegar a convertirse en una barrera para detonar el crecimiento y la competitividad de pequeñas empresas que, de hecho, componen la gran mayoría (95%) de los negocios a nivel nacional que brindan sustento económico a millones de familias mexicanas.

¿Hacia dónde vamos?

La reducción de estas disparidades persistentes en el acceso a conectividad en México resulta una acción sumamente necesaria en primer lugar, para garantizar la satisfacción de diversos derechos fundamentales de la población y en segundo, para aprovechar al máximo el potencial de los beneficios transversales que genera internet en las diversas esferas de interacción de la sociedad contemporánea. Por ello, las grandes disparidades en el acceso a internet son hoy en día uno de los principales retos para la modernización y el desarrollo de México.
Con base en lo anterior, resulta de suma importancia promover la inversión en infraestructura, así como la implementación de estrategias de política pública para alcanzar una dotación universal de conectividad para la población. La suma de estos esfuerzos (públicos y privados) podrá verse directamente ligada con el desarrollo de los individuos, permitiendo que resulte además, en mayores niveles de crecimiento económico en todos los contextos, así como en mayor bienestar social.
Si bien en la actualidad existen proyectos de conectividad desde el gobierno federal como la Estrategia Digital Nacional o el proyecto México Conectado, que ya han dado el primer paso para incrementar los niveles de conectividad y asegurar el aprovechamiento de las TIC, queda todavía como asignatura pendiente garantizar efectivamente la democratización de internet como se estableció en la Reforma Constitucional en materia de Telecomunicaciones y Radiodifusión.
Aunado a ello, la ejecución efectiva del nuevo marco regulatorio deberá gestar un ambiente competencia efectiva, mejorando las condiciones de acceso al servicio de internet en términos de calidad y precio. Por lo cual se espera que bajo este nuevo escenario se genere un mejor contexto de conectividad en México independientemente de la región o el nivel socioeconómico del que se trate.
De este modo, en el Día del Internet se debe por un lado, celebrar los avances en materia de conectividad y el enorme potencial que existe hoy en día a nuestro alcance gracias a los avances de la tecnología y el acceso a la red. Pero al mismo tiempo se debe establecer y mantener una mesa de diálogo entre todos los agentes involucrados (industria, gobierno y sociedad civil) con respecto a las acciones que falta por llevar a cabo y decidir el rumbo a seguir para garantizar el acceso universal a internet.
Fuente: The-Ciu.net
Escrito por:
Ernesto Piedras, epiedras@the-ciu.net;
Daniel Kapellmann, daniel.kapellmann@the-ciu.net

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